domingo, 14 de junio de 2009


Nacisteis juntos, y juntos habrèis de estar siempre. Juntos os encontrarèis cuando las alas blancas de la muerte hagan huir vuestros dìas. Ay ! juntos tambièn estarèis hasta en el recuerdo silencioso de dios. Pero dejad que haya espacios en esa uniòn vuestra. Y dejad que los vientos de los cielos dancen entre vosotros. Entregàos el corazòn, pero sin que por ello dejèis de vigilarlo. Pues sòlo la mano de la vida puede contener vuestros corazones. Y estad unidos, aunque no demasiado juntos porque las columnas del templo se hallan separadas y el roble y el ciprès no crecen uno bajo la sombra del otro.

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