domingo, 7 de diciembre de 2008



La capacidad del ojo humano llega a su màxima longitud de onda
perceptiva con la vibraciòn del color rojo, y la mìnima con el
violeta. Esta vibraciòn micrònica del mundo fisico està de manera
constante definiendo el mundo que cada uno ve, que ademàs, como
sabemos, es diferente al de los demàs.
Cualquier vibraciòn superior a la captaciòn del ojo se escapa
de la capacidad perceptiva de la conciencia, al menos asi parece;
allì empieza el infinito y misterioso campo de los infrarrojos;
de forma similar parece ocurrir con las vibraciones inferiores
al violeta, adentràndose en el espacio màgico de los ultravioletas.
Decian los egipcios que el Sol anunciaba la mañana en rojo y se
despedia por occidente, dejando el crepùsculo, a medida que avanzaba
hacia el fin de la Tierra, una manta violeta. De manera similar a la
vista sucede con el resto de òrganos perceptivos que definen el
mundo exterior.

Eduardo Pèrez de Carrera-
49 respuestas a la aventura
del pensamiento-

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